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Vuelta a Marruecos PARTE 3 – ¿Donde está la diabetes?

Empiezo este post con una pregunta, ¿donde está la diabetes?. Esa fue la pregunta que me hice durante muchos días a lo largo de mi viaje. El principal objetivo de esta expedición era el conocer de primera mano como “a pocos kilómetros” la diabetes podía ser o era sinónimo de muerte.

La diabetes en Marruecos

Con el paso de los kilómetros y los días me resultaba difícil saber algo más sobre como esta gente afrontaba una enfermedad como la diabetes. Por cada pueblo que pasaba, pueblos algunos de ellos bastante grandes y poblados podía ver que los recursos eran mínimos y por no hablar de las condiciones en las que estaban. Me llamaba la atención encontrarme lo que era un “centro médico” en unas condiciones muy lamentables y aunque posiblemente me equivoque ya que desconozco por completo como es el sistema sanitario del país vecino, veo que existían muchas clínicas privadas (en grandes ciudades) algo que me hace pensar que el acceso debe ser casi imposible para esta gente.

Camino de Rabat (200km aprox.) pude comprobar de primera mano como es la diabetes en algunos pueblos. Fue una de las pocas conversaciones que puede tener gracias a la colaboración de un marroquí que hablaba español. Mientras descansaba y bebía agua se acercó un chico con ganas de hablar y decidí preguntarle sobre la diabetes ya que le regalé una de mis camisetas de Diabetes No Fear. Con el dedo le señalaba la palabra diabetes a la vez que le preguntaba si conocía lo que era. Con la cabeza y afirmándome en árabe me hacía saber de que si, justo en el momento que si por casualidad o por destino se acercó un hombre que hablaba español. Aquí tuve una de las respuestas que a día de hoy aún tengo marcada. Al preguntarle sobre la enfermedad fue claro y directo. “Aquí es muy difícil tratar la enfermedad. Para poder tratarla debemos desplazarnos muchos kilómetros hasta Rabat y no todos pueden”.  ¿Entonces? “La familia esta desesperada y solo queda esperar o la muerte”. Se que mi gesto no serviría de mucho ya que lo que necesita esa familia es otra cosa, pero inmediatamente abrí mi mochila y le día dos glucómetros y dos cajas de tiras reactivas para que pudiesen servirle de algo y que esta persona se los hiciese llegar.

¿Como te puedes quedar tras escuchar algo así? Es difícil comprender como a pocos kilómetros la diabetes todavía es motivo de muerte como lo podría pasar en España a principios de siglo XX. No sabía si dar gracias por lo que tenemos o seguir quejándome pero está claro que somos algo afortunados aunque esto no sirva para no seguir luchando y avanzando.

“Aquí es muy difícil tratar la enfermedad. Para poder tratarla debemos desplazarnos muchos kilómetros hasta Rabat y no todos pueden”.  ¿Entonces? “La familia esta desesperada y solo queda esperar o la muerte”.

Sodicar (Sociedad de diabetes de Cartagena y su Comarca)

Muchos se preguntarán que es lo que llevaba en ese carro que pegado a mi bici me iba acompañando día a día o de donde salía el material médico y educativo que iba entregando. Todo ello es gracias a Sodicar (Sociedad de diabetes de Cartagena y su Comarca) la asociación a la que pertenezco y quienes desde el principio no dudaron en ayudarme y en colaborar. Gracias a ellos pude contar con gran parte del material que iba entregando y no solo eso, también me ayudaron en poder contar con sensores del Freestyle y como siempre, apoyo en redes. Siempre estaré agradecido a Loli, su presidenta y a todo el equipo, así como a Javier, médico asesor quien día a día estuvo “a mi lado” para ir controlando las glucemias grabadas en Social Diabetes.

Además del material médico también pude entregar una de las cosas que más ilusión me hizo, el cuento de Floppy el elefantito diabético y que además estaba traducido al árabe. Mi intención era dejarlo en “asociaciones” pero al final esto fue como os he contado más difícil, por lo que opté por darlos junto al material escolar.

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El cuento relata la experiencia de un elefantito que vive plácidamente en la selva y contrae diabetes, lo que sirve para explicar a los niños los síntomas y la terapia que lo devuelve a su vida normal.

El guión se creó y desarrolló por el Grupo de madres de apoyo de SODICAR. Se contó con el trabajo de una diseñadora gráfica y se ha editado con la colaboración de la Consejería de Sanidad de la Región de Murcia

Kenitra – Rabat – Casablanca – Settat

Siguen pasando las etapas y aún lo hacemos pegado al atlántico, lo que nos permite un clima algo más cálido y en algunos momentos una ayuda con el viento. La salida desde Kenitra hasta Rabat se hace por una carretera nacional que bien podría llamarse la carretera de los invernaderos. Toda repleta a ambos lados de preciosos oasis de multitud de plantas y donde se había creado un micro clima de humedad, de sombra, olores, colores y relax que invitaban a pararse y descansar. Iba dejando las pequeñas poblaciones para adentrarme en grandes ciudades y complejos turisticos donde las comodidades eran algo mejores y la posibilidad de comer mejoraba. No soy muy fan de la comida rápida, aunque no negaré que me gustan y el encontrarme un McDonald en Rabat hizo que no lo dudase. A diferencia que el resto de comercios, estos si daban comidas aun siendo ramadán, pero con un cartel claro (solo en el interior por respeto). Una McArabia que me sentó fenomenal ya que era lo más solido que había podido comer durante las anteriores etapas.

Salimos de Rabat y ponemos rumbo a Casablanca aunque el fin de etapa lo realizaremos unos kilómetros antes en un camping. Las glucemias durante estas etapas siempre han sido mantenidas, y en la gran mayoría de casos siempre a la baja pero nunca con hipos fuertes. Una de las medidas para ello fue intercalar bebida isotónica azucarada y agua, de forma que el aporte de glucosa fuera casi contínuo y a su vez contra restar la perdida de sales. Unos 30 km antes de llegar a Casablanca encontramos un camping casi solitario y pegado al mar, donde la brisa hacía incluso que hiciese frío, pero lo mejor fue su puesta de sol lo convirtiese en un momento único.

En momentos como los del camping son muchos los pensamientos que me viene a la cabeza: soledad, hipoglucémia, peligro,… pero siempre en estos casos opto por un “protocolo” que intento no saltarme. Uno de ellos es modificar mínimamente la pauta mantenida y sobretodo un mayor seguimiento, de forma que se que durante esa noche posiblemente mis glucemias sean ligeramente mayores y así psicológicamente sentirme mas tranquilo. Junto a esto a la hora de dormir tengo siempre la manía de meter en mi saco (como ya hiciese en sables) el medidor, una pluma, el reloj y un sobre de glucup15. Con estos pasos conseguía no solo controlar en caso necesario, también poder dormir mucho más tranquilo.

Salimos del camping habiendo tomado el mini desayuno y gastado la poca agua que nos quedaba en el desayuno confiando de encontrar una tienda donde comprar agua; todo lo contrario. Los kilómetros pasaban, el calor apretaba y todo pero todo estaba cerrado. Poco a poco me acercaba a Casablanca, una ciudad que reconozco quería visitar y donde me lleve una gran decepción. Quizás este momento complicado con el agua hizo que mis preocupaciones sobre como avanzaría en cada etapa aumentasen. Pensaba que si en estas zonas me estaba costando encontrar agua como lo sería mas al interior. Al final pasaron 30 kilómetros hasta mi llegada a Casablanca donde pude encontrar un tienda y poder comprar agua y lo poco que pude encontrar en ella para comer.

Puedo decir que lo único bueno de esta gran ciudad es su mezquita Hassan II, siendo la segunda mezquita más grande del mundo después de la Meca. No negaré que es un monumento impresionante, construido sobre una gran explanada en el mar. Debido al ramadan no era posible visitarla, algo que me hubiese gustado. Dejamos la mezquita para adentrarnos en un completo caos de tráfico dentro de un laberinto. Fue el único momento donde temí por mi integridad en la bici, ya que era casi imposible hacer un giro sin tener un coche que a punto de darte, un pitido o un frenazo en alguna “redonda”, por lo que opte por dejar la ciudad lo más rápido posible.

En este punto realizábamos un giro al este para adentrarnos al interior o como algunos lugareños me dijeron, al “fuego”. Que razón tenían, ya que poco a poco la temperatura ascendía y en alguno momentos era casi imposible seguir adelante.

Desde el momento de abandonar Casablanca sabía que empezaba otro viaje, otra lucha contra mi mismo y sobretodo contra la diabetes. A partir de aquí el control debía de ser mucho mayor, ya que no solo la temperatura, también la localización era algo muy importante ya que los tramos entre poblaciones iba a ser mucho mayor hasta llegar a Marrakech. Recuerdo que días antes de empezar este viaje uno de los principales factores para poder hacerlo con seguridad fue la localización. El poder encontrar un dispositivo que me asegurar una localización y poder tener cobertura en cualquier lugar. Y entonces apareció GlobalPlus una empresa de Sevilla especializada en ayudar a sus clientes a comunicarse de manera eficiente y fiable en las más complejas situaciones haciendo uso de avanzadas tecnologías de voz y datos.

Les presenté mi proyecto y no dudaron en involucrarse y formar parte de esta expedición no solo cediéndome dos de sus dispositivos, también nombrándome embajador de la marca.

Con la misma pregunta que empieza el post terminaré: ¿Donde está la diabetes? Por muchos kilómetros, dificultades o cualquier otro de los problemas diarios, puedo asegurar que nunca ha sido el mayor problema. La diabetes me ha quitado mucho, pero poco a poco y tras mucho esfuerzo se va equilibrando la balanza.

¿Donde está la diabetes?