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Ultra Sierra Nevada con diabetes

Puede parecer que debo de estar acostumbrado a estas emociones previas, pero os digo que cada carrera es diferente, tanto las emociones como lógicamente los ajustes para afrontarla. Reconozco que últimamente estoy pasando por una etapa donde me cuestiono o me planteo mi paso por esta serie de carreras, donde la cabeza parece que no es tan fuerte como en otras y considero que voy a sufrir más de la cuenta. Esta fue una de ellas. A las 12:00 de la noche da salida a la carrera. Tenemos por delante 100km hacia nuestro objetivo, Pradollano, pero antes debemos de hacer cumbre en el Veleta a más de 3000 metros de altura. Una primera parte de carrera que creo que ya es un premio, ya que poder correr por alrededor de la Alhambra no se hace todos los días. Subir al mirador de San Nicolás y observar la luz e imponente Alhambra es una imagen que no olvidaré y hace olvidarnos por un momento lo que viene por delante y así poder sentirnos unos privilegiados al estar en una carrera de este tipo.

Como en cualquier carrera, la parta más importante radica en la preparación y los ajustes para la misma. En este caso los días antes de la carrera (desde el martes) empieza la carga de CH en la dieta diaria (arroz, legumbres, pasta,…) de forma que mis depósitos de glucógeno estén al máximo durante el inicio de la carrera. Junto a esto decidí realizar unos entrenos progresivos y de poca carga para llegar lo más activo posible y a la vez descansado a la carrera.

Junto a la carga de CH tambien es importante calcular con tiempo los ajustes que realizaremos y de que forma durante la prueba. Esta información la vamos obteniendo día a día gracias a nuestra experiencia en otras carreras, sobretodo similares y en mi caso gracias a Javier González, Médico asesor de Sodicar, quien me ha enseñado desde el principio a realizar estos ajustes y sobretodo a llevar los con cabeza. Los principales ajustes realizados en la prueba fueron:

INICIO DE LA PRUEBA (NOCHE 00:00)

  • Reducción de la basal de la noche del 90%: 2 unidades (actuales 13)
  • Mantener la rápida en la cena: intento cenar mínimo dos horas antes de la carrera dependiendo del horario de inicio
  • Reducción de la basal de la mañana del 95%: 1 unidad (actuales 10)
  • Reducción de la rápida en el desayuno (en carrera): en este caso el desayuno estaba previsto en uno de los avituallamientos entre Beas y Quentas (km30/50), teniendo en cuenta el esfuerzo y el tipo de comida en los avituallamientos (bastante justa en los primeros kilómetros) decidí no aportar unidades de rápida y seguir con las “unidades” de basal.
  • Reducción de la rápida en la comida: en un principio la idea era una reducción notable de la rápida en la comida, prevista para el km70, pero debido a la comida del avituallamiento y la intensidad de ejercicio que se redujo notablemente debido al calor y la dureza, tuve que corregir en 2 unidades más (4 en total).
  • LLEGADA A META (23:58): reducción de la basal en un 50% y rápida con 6 unidades (actuales entre 7/9 unidades)

Al igual que la preparación, contar con una buena equipacióm para este tipo de carreras es algo fundamental. Gracias a la experiencia conseguida en la Marathon des Sables, tenía muy claro cual sería mi elección para el ultra:

  1. Camiseta Lurbel Furia: un modelo muy resistente y con la tecnología IDT 3D capaz de soportar el roce de la mochila durante tantas horas. Otro de sus puntos a favor es la propiedad de gestión del sudor, mucho más en este prueba donde el calor en algunos momentos rozó los 40º. Su tejido interior permite una muy buena transpirabilidad y comodidad.
  2. Mallas EVO I: uno de mis principales problemas en los ultras eran las rozaduras provocadas por los short o mallas en los ingles debido a tantas horas de movimiento. Con este modelo ya pude comprobar durante más de 44 horas por etapas en Sables, reducción al mínimo esas rozaduras. Además, gracias al sistemas IDT nos ofrece una comodidad y gran transpiración. Se trata de un modelo de corte minimalista que se ajusta a la perfección.
  3. Calcetines Desafio Bmax: para mi la prenda estrella, ya que ofrece una seguridad en los pies gracias a su tecnología Bmax cool dirigida al sobrecalentamiento y sudoración en el pie. También el tejido sin costuras favorece a que no aparezcan ampollas. Durante esta prueba no tuve la necesidad de cambiar de calcetines.

Cuando tiras de cabeza y corazón. Esta frase resumiría mi paso por esta carrera y que se ha convertido en una de las mas duras que he participado. A las 12 de la noche y acompañados de la música de AC/DC dan comienzo los 103 kilómetros del ultra de sierra nevada y que desde el principio sabía que serían muy duros. Los primeros kilómetros hasta el primer avituallamiento reconozco que se hicieron muy duros y no por el perfil de la prueba o por mi estado físico, pero si por uno de los problemas que ultimamente me está afectando en mayor medida: el aspecto psicológico. Las primeras horas son una lucha contra mi cabeza, contra los sentimientos de abandonar y de encontrar el significado de porque estoy allí, corriendo durante casi un día. Llegado el primer avituallamiento, con la música y ambiente organizado por uno de los patrocinadores, me hizo cambiar el chip y retomar los siguientes kilómetros con otra actitud.

Mientras ascendíamos poco a poco por la sierra dirección a Beas y Quentar, el frio y el viento era más notable, sumado a la noche que complicaba como todo ultra el ritmo de carrera, pero sabíamos que era la calma que precede a la tormenta de calor que nos vendría. Durante los dos primeros avituallamientos las glucemias fueron muy estables, muy controladas, en parte por un ritmo constante y un buen ajuste en la basal. En esta carrera llevaba conmigo el medidor Freestyle Libre a modo de seguridad y tranquilidad durante la prueba, pero siempre acompañado de mi glucómetro para asegurar glucemias.

A medida que avanzaba la prueba el calor aumentaba, junto al desnivel y dureza de la carrera. Era un contínuo sube y baja que sumado al calor hacía que tuviese que controlar la intensidad, ritmo, glucemias y sobretodo valorar si podía o no continuar.

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En el kilómetro 58, justo en el avituallamiento y con una temperatura de 33º o más, llegó ese momento de inflexión donde valorar mi estado y continuidad en la carrera. En un ultra los estados de ánimos suben y bajan como el perfil de la carrera, es algo por lo que todo corredor pasa, aunque en nuestro caso se añade nuestra enfermedad, al prioritario para nuestra continuidad. Por ello decidí que debía de aprovechar la fuerza y empuje de esas personas que día a día demuestran que la diabetes no es un impedimento y de la que tanto he aprendido. Esas personas que componen grupos como Noches sin Dormir, El Rey de los Unos, dt1team o simplemente amigos que me tendieron la mano para levantarme y seguir. Sabía que esos últimos 60 kilómetros iban a ser más duros que los primeros, pero si algo tenía claro es que la fuerza, lucha y superación que día a día nos ayuda a controlar nuestra enfermedad, sería mi as en la manga para poder afrontarlos. Gracias todos los mensajes de ánimo y encuentros inesperados en el avituallamiento, conseguí volver a recuperarme y salir hacia delante.

Antes de afrontar esta prueba todos coincidían en una cosa, el tramo final desde Pradollano hasta la subida al Veleta y ahora puedo decir que no se han equivocado. Pero antes de comentar este tramo quiero dar las gracias a una persona que estuvo muchas horas esperándome, apoyándome y sobretodo dándome esos ánimos necesarios en los tramos finales. Esa persona es Javi Zenit, diabético y miembro de la Agradi (Asociación granadina de diabéticos). Gracias a el tuve la motivación necesaria para afrontar esos últimos kilómetros y subida hacia el Veleta, sacándome esas fuerzas necesarias.

Llegamos al kilómetro 90 situado en Pradollano, donde te cruzas con la meta, algo que psicológicamente es bastante duro y punto de mayor abandonos. Al fondo vemos la empinada subida hacia el Veleta, con algo más de 5 kilómetros de dura subida y bajada. Son las 8:15 de la tarde, aún con algo de luz pero debido al ritmo calculo que en la cima será ya noche cerrada. En este último tramo las glucemias se mantuvieron por encima de 170mg/dL, altas pero controladas debido al esfuerzo y sobretodo al retrasar el dosis de basal que fue al terminar la carrera.

Tras 23:58 pude cruzar esa meta, casi solitaria pero que no hacía menor lo conseguido. En ella me pude fundir con un abrazo con Javi, quién me estaba esperando desde nos cruzásemos en Pradollano. Una gran emoción después de todo lo vivido, de saber de lo dura que había sido y como con cabeza, aprendizaje y control todo es posible.

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