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La diabetes y Marathon des Sables (PARTE IV)

Con ganas y con respecto a la vez, daba comienzo la etapa larga de la Marathon des Sables. Por delante nos esperaban más de 85 kilómetros en una etapa que en un principio no tenía más complicación que el propio kilometraje, desnivel, calor,… (eran mensajes positivos de inicio). Es la etapa reina de esta prueba, donde poner al limite no solo nuestro cuerpo, también nuestra mente y en mi caso la diabetes.

Como todos las mañanas sobre las 6 todo el mundo estaba en pié, preparando su desayuno, mentalizándose de lo que nos venía encima o simplemente apurando esos minutos antes de tomar la salida. En esta mañana los ajustes se modificaron un poco, ya que el aporte del desayuno era mayor respecto a días anteriores:

  • Muesly liofilizado
  • Barrita de galleta
  • Cafe con leche

Como podéis ver en esta gráfica y en casi todas, al inicio de la carrera tenía un pico bastante alto de glucosa y es debido a los ajustes que con retardo realizaba. Por ello la inyección de la rápida (5 unidades y no 3 como pone en la gráfica) la hacía pasados 30 minutos o más, ya que no sabía como podía caerme en el estomago y para evitar algún tipo de vómito o malestar (como ya me pasó en la Titan Desert de 2014) retardaba la inyección. Poco a poco los niveles se iban normalizan al inicio de la etapa que se presumía larga.

 

En la prueba de material y reconocimiento médico, uno de los aspectos fuertes de esta carrera recuerdo que en mi turno mi ficha estaba marcada en rosa como “diabétique”. Me pidieron tipo de insulina, prueba de esfuerzo, electro cardiograma y que tipo de medidor llevaba, algo que me sorprendió al enseñarles el free, ya que no sabían lo que era.

Con todo eso su tranquilidad mejoró pero aún así uno de esos médicos, grandes médicos todo-terreno como son los DOC TROTTER se debió de quedar con mi cara, ya que en cada CP se acercaba a mí a preguntarme como llevaba el azúcar y al intentar enseñarle en free me decía: no hace falta lo veo en tus ojos…

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Pasado el primer CP nos encontrábamos con una subida, la más dura de toda la prueba pero a su vez la de mayor recompensa una vez coronabas. Una planicie desértica, infinita nos rodeaba y lo más sorprendente es que desde allí, aproximadamente a unos 10km ya se veía el campamento ya montado y esperándonos, pero eso no ocurriría hasta pasadas 20 horas. El calor empezó a apretar, superando lo 40º y eso se iba notando en mi cuerpo, en mis fuerzas que como las gráficas, subían y bajaban. Sabía que iba a ser un día muy duro, donde tenía un tiempo de 35 horas y que podía dormir si lo necesitaba en uno de los CP, concreta-mente en el 5 pero esa sería mi ultima opción. Mi idea era poder apretar todo lo posible y por muy tarde que fuese llegar al campamento y así descansar y engañar a mi cuerpo con un día mas de descanso y recuperación. La segunda opción no estaba mal, pero esto te hacía aun partiendo los 85km en dos partes poder dosificar, no descansabas bien, tu cuerpo no termina de recuperar y lo que es más importante, son otras muchas horas donde las plumas estarían expuestas al calor (bolsa de frío).

Poco a poco conseguía llegar a cada uno de los CP, donde iba acompañado de mi compañero de jaima Pedro, todo un veterano en Marathon des Sables, una persona super inteligente y con una fuerza tremenda. Pasamos largos ratos hablando, marcando un ritmo que siempre nos unía y que hacía mas llevadero el camino. A diferencia del resto de etapas donde la “cena” podía ajustar y controlar, aquí debía de hacerla en mitad de etapa, aproximadamente en el km 60 en el CP5. Al llegar a este punto la noche era cerrada, silenciosa y solo perturbada por luces verdes y amarillas de frontales y cialumen de los corredores. El cielo era (intentaré describirlo) un mano de estrellas como jamás había visto, con una luna que de forma muy suave iluminaba nuestro camino y donde lo más sorprendente para mi fue el silencio. En los ratos que caminaba o trotaba solo solía escuchar música, que de vez en cuando me quitaba para pararme, apagar el frontal y mezclarme en la soledad y silencio del desierto.

Llegado el momento de “la cena”, en el CP 5 tenía guardado un manjar para ese momento, un poco de jamón al vacío y Cherky acompañado de un poco de te moruno que nos sirvió la organización. Este es el punto donde todo corredor podía quedarse a dormir en una de las jaimas montadas o simplemente al raso con el saco. Las fuerzas en este momento eran justas, tanto que decidimos dormir 10 minutos. Si dormir 10 minutos, eso he dicho. Nos marcamos 10 minutos con la alarme del reloj y eso fue lo que haríamos Pedro y yo en cada uno de los siguientes CP. Una forma de descansar y luchar contra el sueño. Los ajustes aquí fueron rebajar la basal un 70%, dejándola en 4 unidades, justo para llegar casi al amanecer y con solo una diferencia respecto a la mañana de 2 horas, por lo que solaparía pero con menor intensidad.

Las horas iban pasando, el cansancio y el sueño sobretodo hacía difícil seguir y más cuando el factor psicológico empezaba a ser notable. Tras el CP7, último punto de control, apenas nos quedaban para meta 8km, pero lo peor de todo que entre esa noche se podía ver en la distancia la luz del campamento. Al principio era motivador el poder ver lo “cerca” que estabas de llegar, pero con el paso del y el ritmo llegó a ser un locura. No solo a nosotros, también a todo el pequeño grupo que íbamos acercándonos y solo deseábamos llegar. Iban siendo las 4 de la madrugada y a nuestra espalda comenzaba a disimilar un tono anaranjado que nos estaba diciendo que iba a salir el sol en menos de una hora. La luz del campamento era más nítida cada vez y ya se podían escuchar los aplausos de los voluntarios que nos esperaban. Para mi fue muy grande la sensación, casi se me fue el dolor en todo el cuerpo ya que tenía muy claro más aún ahora que mi objetivo lo había cumplido. Estaba eufórico, muy contento y deseaba poder gritar pero no se me olvidaba que eran las 4 de la mañana y la mitad del campamento estaba durmiendo o por lo menos lo intentaban.

Llegamos a nuestra jaima donde dormidos nos esperaban, Churro, Miguel, Jose y Javi, que ya descansaban desde hace un rato. En este momento el sueño puede superarte y hacer que caigas pero no podía olvidar en primer lugar los ajustes necesarios como la basal de la “mañana” y seguir mi estricto plan de recuperación:

  • Batido recovery
  • Batido proteinas
  • Cherky

Con todo esto y no sin dolor pude quitarme la ropa y meterme en el saco, pero la luz del día ya se dejó ver, por lo que serían pocas las horas las que podría dormir. Eso no sería ningún problema, ya que estaba muy contento de haber conseguido algo muy importante, demostrar que se puede con diabetes, que con un aprendizaje podemos normalizar nuestra vida y sobretodo disfrutar de ella. Os aseguro que quería gritar de alegría, pero por el bien de muchos no lo hice.

Antes de acabar no quiero dejar de acordarme y poder agradecer a todas las personas que este día estuvieron pendientes, visualizando el recorrido y animando e informando por donde me encontraba. Gracias Eric, gracias Edu, gracias Saoro, gracias Fernando, gracias a todo el DT1Team y toda la familia de Noches sin Dormir por estar ahí. De nada serviría todo lo que hago si no hay personas que encuentran algo valioso he importante. Creo que debemos ser nosotros mismos los que busquemos la motivación necesaria para poder encontrar ese camino de aprendizaje, control y motivación.