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La diabetes y Marathon des Sables (PARTE II)

Amanece un nuevo día pero con la gran diferencia del entorno. Son cerca de las 5 de la mañana y el cielo se empieza a iluminar poco a poco, marcando la silueta de montañas y creando un difuminado cada más intenso de naranja y azul.

Antes de llegar a sables tendía la preocupación de como serían esas mañanas, si tranquilas, nerviosas o simplemente organizadas y para mi asombro y el del resto de mis compañeros de jaima, fueron una mezcla de apresuradas y organizadas. En algunos casos con exceso, en muchos casos por la obligación de no olvidarme de nada, planeaba mi “hoja de ruta” diaria que la marcaba por prioridades:

  1. Ajustes de niveles de la mañana
  2. Cortar una botella de agua FRÍA* donde meter en esas dos horas la cartera de frío
  3. Hacer una primera organización de mi mochila
  4. Preparar el desayuno que se componía de:
    • Café con leche soluble
    • Barrita
    • Muesly
  5. Ponerme la dosis de insulina en función del desayuno e intensidad de la etapa**
  6. Vestirme con la ropa de cada etapa (siempre era la misma)
  7. Aseo díario
  8. Organización final de la mochila

* Como sabéis la cartera de frío necesita de agua fría para poder deshacer las bolitas y transformarse en un gel y así mantener las plumas. Gracias al clima que encontramos en el desierto donde el día es muy caluroso y la noche muy fría, una de las botellas que nos da la organización siempre se quedaba fuera de la jaima (son espacios abiertos por lo que no había fuera o dentro) y así pudiese enfriarse por la noche. A la mañana siguiente me encontraba con una agua fresquita y que hacía poder mantener mis plumas a diario.

**Los ajustes de insulina sobretodo de rápida siempre los realizaba una vez que había desayunado, comido o cenado, ya que en situaciones como estas no sabes como puede caer al estómago o según la intensidad de la etapa. Ese ajuste siempre era a la baja, ya que mis valores de seguridad estaban entre 110 / 180, intentando siempre que rozasen 180.

Etapa Nº 2 ERG ZNAIGUI / OUED MOUNGARF 41,3KM

Si en algo me había preparado bien más incluso que el kilometraje o temperaturas, eso fue la recuperación. Gran parte del éxito de esta carrera está en saber manejarla, dosificando bien tus fuerzas y en nuestro caso también la diabetes. Cada mañana como os he dicho era un protocolo ha seguir de forma que mi cuerpo estuviese relajado y preparado para cada distancia, pero sobretodo recuperado del día anterior. Como cada inicio de carrera mis niveles estaban por encima del objetivo, algo que no me preocupaba (por la posibilidad de crear cuerpos cetónicos) ya que ese pico se debía a la reducción de la rápida y por una pequeña parte la falta de basal (también compensada por las unidades de esta de la noche). El poder ajustar y controlar me aportaba esa seguridad, ya que en menos de una hora los niveles bajaban y se mantenían estables, acompañados de aporte tipo BARRITAS ENERGY FIG, GELES ENERGÉTICOS Y GLUC UP en aquellos momentos donde los niveles bajaban de 100mg/dL. De estos geles puedo decir que fueron 20 los que me llevé, con 3 unidades por día y que no solo te aportan la glucosa en caso necesario, también el aporte psicológico de llevarlos. Quizá este sea el punto más importante de esta carrera, controlar bien nuestra cabeza, no dejar que se vaya en pensamientos negativos como, “¿donde estoy?, no veo a nadie, ¿que pasaría si me baja el azúcar?. Pensamiento que a todos nos han venido pero que tienen una solución tan fácil como la simple respuesta. De vez en cuando, mientras corría solo necesitaba abrir mi mochila del pecho y ver todo lo que llevaba, geles, barritas, agua y mi cabeza volvía a centrarse. Por eso siempre he dicho que el miedo viene provocado por nosotros mismos.

 

Empezamos la segunda etapa con niveles controlados y estables, en un recorrido totalmente recto hasta el CP1  a los 11km. El peso de la mochila sigue notándose, en algunos casos se hace insoportable, como si te clavaran un cuchillo en la espalda y solo aliviado en pequeños momentos en los que el dolor parecía irse, pero siempre con la intención de volver. La gran parte del recorrido lo hacía en solitario, solo en algún tramo me encontraba con algún compañero de jaima con el que compartir y charlar un rato pero reconozco que funciono mejor en solitario. Esa soledad te hace pensar, hace que te conozcas y llegues a pensamientos que en otra situación sería imposible de conseguir. Solo en alguno casos era la música la que debía de tirar de mi, con una playlist especialmente creada para esta carrera con canciones que todas ellas te aportan o transmiten sentimientos, positividad y en alguno casos como os contaré ¡fuerza!.

Poco a poco el calor aprieta, donde en algunos casos roza y supera los 40º, algo que aguanto bastante bien pero no puedo dejar de preocuparme por las plumas de insulina, ya que en todo momento me acompañan en mi mochila. Otra de las preocupaciones era la efectividad del medidor Freestyle, ya que no tenía seguridad de sus uso en esas condiciones, donde el calor y en algunos casos la arena fina del desierto podían hacer que dejase de funcionar. Todo lo contrario. Creo que este tipo de medidores son casi indispensables en este tipo de pruebas, no solo por la información al segundo, también por ser otra aportación psicológica.

Etapa 2 - Parte 1Tengo que reconocer que ahora, desde casa y más calmado, esta fue una de las etapas donde físicamente lo pasé peor o donde el cuerpo no supo adaptarse del todo al entorno. En carreras como estas no gana el más fuerte si no el mejor preparado y mejor sabe adaptarse. Recuerdo que la etapa se hizo muy larga, y no por el tiempo, cerca de 8 horas, pero más por el aspecto psicológico. En el CP 3 (34km) el calor era abrasador y por ello decidí recuperar en una de las jaimas que hay en cada uno de ellos y donde la gente suele descansar y recuperar fuerzas para el tramo final. Aquí decidí empezar unas pequeñas curas en una de las uñas del pie izquierdo donde tenía molestias por una ampolla bajo la uña debido a que ya la traía tocada de los entrenamientos previos al marathon. No quiero entrar en detalles, pero ya sabéis el procedimiento…

La ultima parte de carrera desde el CP 3 hasta el campamento tuvo la suerte y honor de hacerla junto a 3 personas, Angel Pavón, Enrique y Ruyman. Entre los 4 fuimos compartiendo fuerzas y apoyos para poder llegar a meta sabiendo que lo importante aquí es acabar y disfrutar.