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GR10 Xtrem con diabetes (96 km)

Cada nueva carrera es una oportunidad de seguir aprendiendo y esta no iba a ser menos. Son muchas las personas que me preguntan como lo hago, como aguanto y como puedo llevar controlada la diabetes y con esto me refiero a simplemente a estar ahí. Volvemos de una parón muy largo, donde los ajustes no son los mismos y por ello la importancia de saber en el momento en el que nos encontramos y que los errores sean los menos posibles y sobretodo aprendamos de ellos.

Empieza el 2016 casi como lo hizo el 2015, con una gran carrera y siempre con el mismo objetivo, demostrarme en primer lugar que puedo. Son muchos los motivos que nos mueven a cada uno, deportivos, de salud, de lucha o simplemente un reto. Se me ha tachado de egoísta, de buscador de fama,… y los que de verdad me conocen o han tratado conmigo tan solo unos minutos se ríen de eso. Para mi este proyecto Diabetes No Fear, el cual remarco no es mío, sino que cada uno de los que vivimos con la diabetes lo llevamos a cuestas, de mejor o peor medida pero ahí está. Un día como hoy he decidido recorrer cerca de 600 km para poder participar en una carrera que seguramente me llevará más de 16 horas terminarlas, diría que un poco más. Podría estar en mi casa, disfrutando de mi mujer (a la que quiero un montón) o directamente no contar lo que hago, pero considero muy importante y valioso poder aportar mi granito de arena con estas cosas. Este proyecto que en parte hago mío (como todos vosotros) no es más que una oportunidad de llegar a esas miles de personas (más de 2776 aquí) y muchas más fuera, pero que ven una vía de esperanza, un motivo y motivación para seguir adelante.

 

Con este pensamiento empezaba no solo una nueva carrera, también un nuevo año lleno de nuevos retos, motivaciones, alegrías, tristezas y sobretodo donde poder disfrutar con mi enfermedad. Cada nuevo año se ha convertido en una oportunidad, ya sea en solitario o acompañado de todos vosotros, pero tengo por seguro que una oportunidad de seguir conociendo a grandes personas que día a día conviven con su enfermedad y disfrutan de ella.

Cada nueva carrera es una oportunidad de seguir aprendiendo y esta no iba a ser menos. Son muchas las personas que me preguntan como lo hago, como aguanto y como puedo llevar controlada la diabetes y con esto me refiero a simplemente a estar ahí. Volvemos de una parón muy largo, donde los ajustes no son los mismos y por ello la importancia de saber en el momento en el que nos encontramos y que los errores sean los menos posibles y sobretodo aprendamos de ellos.

AJUSTES:

Cena (8/01)

  • Mantenemos la rápida en la cena, prestando atención al efecto rebote de los CH que voy a cenar, ya que tras dos horas tienen un efecto de subida. Nuestro cuerpo lo digiere más lento y podemos levantarnos con hiper.
  • Reducimos basal LEVEMIR de la noche de 14u. actuales a 9u. (PRIMER ERROR, YA QUE BAJÉ DEMASIADO LA BASAL Y A LAS 05:00 ESTABA EN HIPER).

Desayuno (9/01)

  • Mantenemos la rápida en el desayuno (05:00)
  • Reducimos la basal del desayuno de 11u. actuales a 3u. (LA TENDENCIA DURANTE LAS PRIMERAS HORAS FUE MUY ESTABLE Y EN ALGUNOS CASOS CON TENDENCIA A BAJAR, POR LO QUE 2u. HUBIESE SIDO LO CORRECTO).

Estas anotaciones son la mejor información con la que podemos contar para próximas carreras, ya que obtendremos no solo errores, también soluciones que irán dándonos mayor confianza tanto en lo deportivo como en lo personal.

A las 6:00 de la mañana da comienzo la carrera, que desde el principio y según lo que me habían advertido iba a ser muy rápida. Con la oscuridad de la noche que siempre es un enemigo, vamos buscando esa motivación necesaria para aguantar hasta que el sol comienza a salir. Para mi sorpresa, estas primeras horas se convierten en todo un disfrute, ya que las piernas responden, los niveles se mantienen y hace que los kilómetros pasen mucho más rápido. Como cada corredor, cuento con mi aporte necesario para poder aguantar, mantener ese aporte de CH y sobretodo no desfallecer. La diabates y las carreras de montaña hay dos factores muy importante: la confianza y seguridad. Ambos van unidos y en mi caso los obtengo de la siguiente manera:

  1. Seguridad: la comida en una carrera de montaña es clave, por ello debemos no solo conocernos, también lo que comemos y como actua en nuestro cuerpo y en la diabetes. Esto una máxima, y esa es la de acabar siempre una carrera con comida de sobra, ya que si no lo hago considero que no he conseguido mi objetivo. Teniendo esto controlado hemos conseguido seguridad. Seguridad para afrontar tantos kilómetros o los posibles problemas y esto nos lleva a la confianza.
  2. Confianza: en mi opinión no podremos tener confianza sin lo anterior mencionado. No podremos estar tantas horas, correr en solitario o en la noche sin esa confianza. Tengo demostrado que con esas dos cosas, casi podemos hacer todo lo que queramos y con esto no digo hacer un ultra, pero si a salir de casa, a andar, correr o una vida laboral tranquila, siempre adelantándonos esos problemas que hacen perder nuestra seguridad.

Son muchas las experiencias y emociones que se pueden vivir en 18 horas. Desde alegría, tristeza, desilusión, frustración, orgullo, superación y así como frió, calor,… Quizás me quedaría con tres como las mejores o mas duraderas.

Digo alegría por el simple hecho de estar en una prueba de este tipo, de poder compartir y difundir este mensaje. Creo que sin alegría o felicidad sería muy complicado llevar esta enfermedad, sea en el ámbito que sea pero es muy difícil.

Digo frío, ya que ha sido una de las carreras donde mas he tenido. Sin llegar a ser una carrera de altura, siendo el máximo aproximadamente 1800m, la temperatura junto con el viento hizo eso que tan de moda está ahora, que la sensación térmica fuese muy baja. Desde las 6:30 de la tarde, momento en el cual se fue el sol, el verdadero protagonista fue el frió y viento, llegando en algunos casos a hacer que me resguardase para evitar ser llevado por este (no exagero). También ha esto hay que añadir que no contaba con prendas de mucho abrigo (cortavientos y pantalón) he hizo que me planteara abandonar en algún avituallamiento.

Y finalmente digo tristeza pero no por ser el último es el menos importante y tampoco el más. De todas las carreras se aprende, se obtiene algo para la siguiente y en esta como en todas lo tengo, pero siempre queda ese sabor amargo de poder hacer lo mejor. En el km 48, momento por el que decidí comer un plato de pasta y con una glucemia de 118mg, creí conveniente mantener y no ponerme nada de insulina, más cuando el perfil de la carrera iba a ser duro. Desde este punto y debido supongo a la pasta, salsa de tomate y bebida azucarada mis glucemias empezaron a subir, algo que hizo que se mantuviesen altas pero sin llegar a ser preocupantes y de aquí ese sabor amargo pero que siempre hay que saber transformarlo en lo positivo del aprendizaje.