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Aprendizaje, supervivencia y normalización de la diabetes: CBS26/17

En el fondo tenía la necesidad de experimentar situaciones que seguramente nunca me vaya a enfrentar, pero como he dicho afinarán mi posición frente a otros casos similares y que en muchos casos nos limitan. Se que podré y he sido criticado por hacer este tipo de cosas, pero me quedo con las personas que me han apoyado y me han motivado a hacerlo y sobretodo me quedo con mi familia, Sodicar (Loli) y Javier González mi médico.
Si estoy contando esta experiencia sobretodo es gracias a Jorge de FerreHogar, quién desde el primer momento me animó a participar en el curso y a poder contar esta experiencia. Toda una figura respetada y autorizada en el mundo Bushcraft, supervivencia y outdoor, además de instructor de la escuela. No dudéis en visitar su web. Para este tipo de experiencia debemos de tener claro que antes debe de existir una preparación previa, además de un conocimiento de técnicas básicas así como una “soltura” en el medio natural. De esto último creo que tengo bastante experiencia, y no por las muchas carreras que he podido realizar, sino por las muchas salidas a la montaña y noches en vela dentro de mi saco. Dentro de esa preparación está por una parte la que vamos obteniendo en nuestro aprendizaje, tanto propio como de todo lo que vamos experimentando con otras personas, que al igual que yo luchan, viven y disfrutan con y de su enfermedad. Este aprendizaje me ha llevado en algunos casos a buscar límites algunas veces innecesarios y a recorrer lugares hostiles pero a la vez maravillosos, pero siempre con un objetivo y motivación.

La preparación

Desde el día que confirmé mi asistencia al curso empezó no solo el proceso de adaptación para esos 4 días, también la búsqueda de información y como ajustar pautas para lo que allí me iba a enfrentar. Se trata de un cambio casi radical, ya que dependemos de los que obtenemos o nos proporciona la propia escuela, hablamos de comida, algo fundamental para nuestro correcto control y sobretodo para no tener ninguna complicación. Esa limitación de alimentos costaba de:

Desayuno / Comida / Cena

  • Vaso de leche en polvo + cacao y 2 magdalenas
  • 1 manzana + 2/3 zanahoria
  • Plato de pasta + arroz y todo aquello que pudiésemos recolectar durante el día

A todo esto le podíamos añadir  la libertad para comer ciertos alimentos como eran los frutos del algarrobo, que para mi sorpresa fueron una parte fundamental de esa dieta aunque escasa, me permitía tener algo en la boca con lo que engañar. Con esta información teníamos claro que debíamos de plantearnos un ajuste concreto tanto en la basal como en la rápida, obteniendo una información muy precisa de ratios y factor de sensibilidad. Siempre lo he dicho y siempre lo diré, que si he llegado a ser lo que soy es gracias a una persona que aunque muchas veces no me crea, le estaré eternamente agradecido. Todos estos datos fueron recopilados durante las semanas previas al curso, donde iban grabando el máximo posible de glucemias para poder calcular esos factores y aplicarlos según las limitaciones de alimentos que supuestamente me iba a encontrar allí. Y el resultado fue este, una tabla que os enseño y la cual me fue ayudando de guía durante los 4 días que este de curso y en la cual iba realizando pequeños ajustes en función de la actividad o situación de cada día. Una de las reglas que me sirvió para tener tener ese punto de seguridad fue la de optar por unas glucemias de seguridad entre 130-170mg/dL, al igual que en otras situaciones, hace que tus alertas cambien y puedas evitar situaciones peligrosas como más adelante os comentaré.

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Con toda esta preparación ya estaba listo sobretodo mentalmente para enfrentarme a esos 4 días en la montaña, aprendiendo y conviviendo dentro de una situación difícil pero controlada en el medio natural, como me gustó denominarlo, de vuelta a los orígenes. Sin terminar este punto entro en una de esas reflexiones que muchas veces se me ha pasado por la cabeza y por la cual en el fondo decidí estar allí: todos sabemos que sin insulina no podríamos vivir, dependemos de ella para nuestro día a día, pero ahora que estamos en este mundo tan acomodado, donde lo tenemos todo a mano, la comida en la nevera, el fuego en un encendedor y el agua abriendo el grifo. Estas preguntas que os sonarán estúpidas muchas veces se me pasan por la cabeza, al igual de que podría pasar si me pierdo en una de esas carreras donde paso tantas horas solo en la montaña. La solución o búsqueda de respuestas es la que me ayuda a la normalización de la diabetes en mi día a día, a enfrentarme a ella con normalidad y como nos dicen con los animales “que no sienta que tienes miedo”.

El curso

Es miércoles y ponemos rumbo a Málaga, concretamente a Ojén, una pequeña población en la parte alta de Marbella siendo los inicios de la Sierra de las Nieves. Una zona de montaña que se caracteriza por sus cercanía al mar y que hace tener un climas desde muy caluroso en verano como muy fríos en invierno, sumado a la humedad que provoca la cercanía al mar. Esto último será la nota predominante de los cuatro días. Llega la noche y disfrutamos de los que será la última comida civilizada, por lo que aprovechamos para meter el máximo posible de comida y este caso de grasas (patatas, huevo, chorizo y una buena cerveza). Todo el grupo empieza a llegar a la zona, cargados de sus mochilas, todos con ganas de empezar y por lo que veo dormir en cualquier lugar. Desde esa primera noche me conecto en modo seguridad y como ya hiciese en Marathon des Sables, con mi ritual dentro del saco que no hacen otra cosa que darme esa tranquilidad necesaria. Preparado mi esterilla, mi saco y me dispongo a entrar en el con todo lo necesario y diréis ¿que es lo necesario?: mi reloj, el free, pluma de novorapid y un sobre de gluc up. Estas cuatro cosas me hacen estar dentro de mi normalidad, ya que cada una de ellas me aporta una información o ayuda que según en que situación están ahí.

Son las 7 de la mañana y todo el grupo se empieza a preparar, como si fuese el inicio de una carrera todo tenemos caras de nervios, de no saber a lo que nos vamos a enfrentar pero a la vez con ganas de empezar. Mis glucemias durante la mañana han sido muy buenas, un poco justas pero controladas (nota predominante a lo largo del curso). Desde el primer momento se respira ese ambiente de con olor a mili, con disciplina y compañerismo, un olor limpio y sano del cual siempre reconoceré que me quedé con ganas de impregnarme alguna vez. Para cada la que miras lo puedes ver, ya sea en la mochila, en los pantalones, en las gorras o simplemente por llevar un cuchillo, cada cual más elaborado, bonito y o grande. No recuerdo en mis 32 años verme casi 24 horas con un cuchillo en mi cinturón, algo que para nada me molestaba, todo lo contrario, en la situación en la que estábamos era una herramienta más. Nos juntamos todos alrededor de la mesa para recibir la primera charla teórica del instructor y Director de la escuela Anaconda, Jose Miguel Ogalla, de quien desde el primer momento te quedas fascinado por su experiencia en todos los sentidos de la vida. Una persona que ha hecho de la supervivencia y vivencias en el medio natural una forma de vida gracias a su experiencia como miembro de fuerzas especiales del ejercito. No puedo olvidar que antes de comenzar el curso pasamos por el control de peso, tensión arterial y saturación de oxigeno, donde mi peso estaba en 86,8kg.

Además de Jose Miguel “Pepe”, también contaremos con los instructores Raul Lobo, subdirector de la escuela, Jonathan, Nacho, Jordi y Dani, donde cada uno en su especialidad nos enseñaran técnicas como el arte de conseguir fuego, técnicas primitivas, talla lítica, trampeo y rastreo, obtención de agua, primeros auxilios, escalada, orientación, botánica, realización de refugios y escalada básica. De todas estas técnicas sin duda han sido nuevas para mi, pero me quedo con tres de ellas: el fuego, realización de refugios, botánica y técnicas primitivas.

]Desde el inicio del curso se nos enseña a mantener la mente ocupada, a enfrentarnos a luchar contra esa comodidad de la que venimos acostumbrados y centrando nuestro objetivo en el aprendizaje y la superación. Reconozco que los inicios fueron no duros pero si algo nuevo, donde debía de saber controlar esa necesidad e ir administrando no solo las fuerzas, también la poca comida con la que contábamos. Por si no lo había dicho, desde el primer día todas nuestras mochilas son revisadas para que no tengan nada de comida. Además de los ajustes que os he comentado, también entre el factor psicológico, donde nunca perder los nervios y siempre intentar tener controlada la situación y para ayudarme en eso contaba con el apoyo del medido FreeStyle Libre, el cual me permitía tener controlado en todo momento los valores y actuar según fuese necesario. También os quiero presentar a Javi, mi “binomio” al quien le pude dar durante los cuatro días un curso intensivo de manejo de la diabetes y como enfrentarse a ella, algo que seguro le servirá. Durante todo el curso te asignan a un binomio o pareja, con la cual dormirás, comerás y realizaras cada una de las técnicas, y en mi caso creo que tuve algo de suerte, ya que Javi era todo un experto en el arte de la supervivencia, así como un veterano del ejercito de tierra. Como os decía, el FreeStyle me ha permitido monitorizar todas mis glucemias, de forma que una vez acabado el curso pudiese leerlas y actuar siguiendo los niveles obtenidos. Con esas gráficas que ahora os enseñaré he podido sacar en claro muchas cosas, algunas de ellas ya las sabía antes de empezar, pero otras me hacen ver como mi glucosa ha actuado con el déficit de comida que he tenido durante todos estos días.

Con estos datos en la mano, vemos que son muchas las hipos sobretodo durante la mañana y la noche, lo que me hizo reducir mi dosis inicial de levemir nocturna de 10 a 8 unidades, pero que sobretodo estaba influido tanto por la actividad, que no digo física pero si la de no parar en ningún momento. También vemos en el momento del desayuno y una hora después donde el pico de glucosa es más alto, debido a que retrasaba la dosis de insulina hasta 1 hora después del mismo, como ya hiciera en el desierto en Marathon des sables para evitar esos posibles malestares y que pudieran provocar algún tipo de vómito. Con esto tenía ese pico pero que siempre era controlado. Con una glucosa media de 134mg, casi todo el momento han sido controles muy controlados, donde destaco la normalización y el pasar desapercibido dentro del grupo (aunque todos sabían que tenía diabetes, algo que dije desde el primer día), pero ese control y normalización creo que es el éxito de mi participación en este curso.

Nuestras limitación en la mayoría de casos vienen impuestas por nosotros mismo o por nuestro propio miedo, y todo ello tiene una solución. Debemos de ser independientes con lo que tenemos dentro de “nuestras limitaciones” (glucómetro, insulina, comida,…) todo lo que nosotros podamos controlar lo debemos de hacer y no depender de nadie, ya que esa dependencia nos hace más débiles.

Estas palabras pueden ser atrevidas, pero en algún momento de nuestras vidas las veremos de frente y querremos saber como afrontarlas, por eso intento hacer ver que esta enfermedad no tiene cura, pero tiene otra cosa con la que poder hacerle frente, nuestra fuerza, nuestra constancia y sobretodo nuestras ganas de vivir. Me gusta llamarlo, mi diabetes en positivo.